by  Justin  Maurer 

 

White  light,  white  light  goin messin, up my  mind 

White  light,  and  dont  you  know  its gonna  make me go  blind 

White  heat,  aww  white  heat it  tickle me  down to my  toes 

White  light,  ooo  have  mercy  white  light  have it  goodness  knows 

Velvet  Underground, “White  Light/ White  Heat ”

 

A la mayoría de la gente le gustan  las historias de fantasmas, pero a mí no. Me asustan. No me gusta pensar en fantasmas o demonios porque sé que son reales.  A veces, incluso viendo un programa de televisión sobre fantasmas y demonios, creo que lo mejor es dejar de mirar, realmente creo que un portal al infierno podría abrirse y los demonios que me atormentaron en el pasado podrían regresar y torturarme.
No he podido escribir esta historia durante quince  años, pero ahora creo que soy lo suficientemente fuerte como para escribir ello y es más, creo que soy lo suficientemente fuerte como para mantenerlos a raya.

Cuando tenía 18 años toqué en una banda de punk rock. Hicimos cosas estúpidas como emborracharnos y desnudarnos en público. Como cantante principal, era salvaje y desenfrenado, y en el escenario me desnudaba más que ninguno. Después de graduarnos de la secundaria, reunimos suficiente dinero como para comprarnos una furgoneta, abandonamos nuestro pueblo y nos lanzamos  a la carretera. Nuestra rutina era beber vodka a morro,, dormir en la parte superior de la furgoneta y , de vez en cuando, sacábamos escorpiones de nuestros zapatos. Al final de nuestra gira por los Estados Unidos nos sentíamos invencibles, nuestros directos estaban cargados de  provocación, desnudez y aullidos de guitarra, una guitarra que sacamos de la casa de empeños de Devon, nuestro guitarrista (también conocido como “Framus”).

La última fecha de esa gira fue en un lugar apto para todas las edades en el pudiente y estricto Eastside de Seattle, cerca de la sede de Microsoft. Era de esperar que nuestra caótica banda no fuera del agrado del equipo de guardias de seguridad de cuello musculado así que hubo. 

Hubo algunos abucheos y recriminaciones entre la audiencia. Una madre particularmente inquieta que asistía con un niño de catorce años alertó a la policía y presentó cargos por exhibición indecente, como consecuencia me citaron ante el tribunal por delito grave.

Yo no me tomé en serio aquella citación y me trasladé con mi madre, maestra de escuela, a la ciudad de Nueva York, donde recibió una modesta beca para obtener la titulación “Master Degree”. Condujimos por todo el país y recuerdo cómo me emocionaba cada vez que sonaba en la radio “Ramblin Man” de Allman Brothers Band, eso sucedía unas tres o cuatro veces al día.

Mi hermano y yo nos manejábamos con el U-Haul mientras mi madre y mi hermana conducían el jeep, un jeep que de vez en cuando se desviaba violentamente mientras ellas discutían a base de señas e intensos gestos, a veces mi hermana paraba el jeep, abría la puerta y se dedicaba a patear la tierra mientras mi hermano y yo nos alegrábamos de hacer camino conduciendo el otro automóvil.

Cuando llegamos a Nueva York, me resultó muy complicado encontrar trabajo, me dedicaba a entregar curriculum por toda la ciudad sin llegar a ningún lado. Un día, dispuesto a seguir con mi rutina, un tipo de la estación de metro 121Street y Broadway me dijo que no cogiera el tren al centro, que me fuera a casa y que encendiera el televisor y fue exactamente lo que hice.

Los edificios en llamas estaban en todos los canales, el mundo entero estaba cambiando.

Todo se detuvo, incluso el servicio de correo postal en todo Estados Unidos y Nueva York, de repente, parecía una ciudad fantasma.

Un mes después recibí una orden de arresto desde nuestra antigua dirección en el estado de Washington, no había acudido a la citación con el tribunal debido a mi delito de exhibicionismo, lo dejé pasar.

Poco después conseguí un modesto trabajo como camarero de mesa en un restaurante chino entre la calle 110 y Broadway donde los propietarios me estafaron, me pagaron ochenta dólares en efectivo por trabajar a tiempo completo una semana entera, se quedaron mis propinas y no volvieron a llamarme jamás.

Después de mi éxito en Nueva York, decidí regresar a Seattle para enfrentarme al cargo de delito grave. Cogí las maletas y volví a Bainbridge Island donde había ido a la escuela secundaria, por aquél entonces todos mis amigos se habían marchado a la universidad o simplemente se habían mudado. Solo quedaban unos pocos amigos con los que me llevaba algo de diferencia de edad y que todavía no habían dado el paso, entre ellos dos hermanas gemelas llamadas Cora y Penny. Había salido con Cora brevemente en la escuela secundaria y algo me hizo “click” hizo clic y comencé a salir con Penny. Tenía el pelo revuelto, los ojos muy vivos y una risa maravillosa, del tipo de risas que van cargadas de energía , Penny era una criatura bastante traviesa y me gustaba mucho.

Un día, mi amigo Devon y yo pasamos por su casa. Penny y Cora vivían con su madre soltera, era diseñadora de interiores y siempre nos daba de comer, pasar el rato y tocar la guitarra. Las gemelas a menudo coreografiaban canciones como “Crimson and Clover”. 

Aquél día llamamos a la puerta y Penny respondió muy sorprendida. Se llevó el dedo a los labios e hizo un gesto para que la siguiéramos al interior de la casa. En su sala de estar, un hombre yacía recostado en un sofá., había una mujer que se había sentado encima de él mientras él hablaba a voces… pero las voces que salían de su boca no eran suyas. Un grupo de mujeres con collares de cristal y vestidos hippies estaban sentadas con las piernas cruzadas en el suelo mientras se aferraban a cada palabra que aquél hombre emanaba por su boca.. Cuando Devon y yo entramos en la habitación, esa extraña voz que parecía no pertenecerle me dijo alto y claro “¿Tienes alguna pregunta para nosotros?”.

Las mujeres sonrieron y me animaron a hacer algunas preguntas. Cada frase que pronunciaba  describía cada detalle de mi vida, mi personalidad, mis más privados pensamientos con detalles estremecedores y desconcertantes. Todas sus respuestas a todas mis preguntas eran las correctas como si los espíritus supieran todo sobre mí y sobre todo, conocían la intensa confusión por la que estaba pasando.derocz090400045

Después una de las mujeres empezó a contar desde el diez hasta el uno y con cada número aquél hombre se agitaba como si vada uno de los espíritus que aparentemente contenía su cuerpo salieran uno a uno por la puerta grande, abandonaban su cuerpo torpemente provocando en él auténticas sacudidas.

Cuando llegó al número uno, aquél hombre se reincorporó, se quedó sentado, se frotó los ojos y recuperó la que se supone que era su verdadera voz, lo primero que dijo fué:

“¡Ah, hay recién llegados! ¿Cómo estáis? ”

Su voz era ahora absolutamente normal, no sonaba a una legión de espíritus que forzaban su voz y la articulaban… después me marché a casa, pero lo más extraordinario estaba a punto de comenzar.

Cuando llegué a casa comencé a tener alucinaciones donde unas bestias negras nadaban sobre mí como criaturas de las fosas abisales, unas siniestras anguilas negras que flotaban en el aire y retorcían sus colas. No tenían cara y las veía mientras conducía, cuando me acostaba, cuando caminaba por la calle , siempre mirando a través mía, a través de mi alma, un alma que cada vez se quedaba más y más helada.

Un día, Penny y yo conducíamos mi Chevy rojo del 82 en una oscura noche de invierno y fue cuando una de esas criaturas demoníacas paró justo frente a la luna del coche, nos miró fijamente y siguió su camino. pensaba que lo veía yo solo, pero cuando le pregunté a Penny si lo había visto ella me contestó con total normalidad “Oh sí, los vemos todo el tiempo”, me contó que en su casa se realizaba el culto de “La Nueva Era” y que aquél hombre que ví aquél día se dedicaba a canalizar eso demonios para hacerlos pasar por ángeles, así que tanto Penny como su hermana Cora convivían a diario con esas “apariciones”, para ellas era algo absolutamente cotidiano.

Para mí no. Aquellas visiones pronto penetraron en todas las facetas de mi vida, hasta en las más absurdas. Empecé a sufrir de insomnio crónico e incluso valoré el suicidio como alternativa a esa constante pesadilla en vida, pero empecé a defenderme.

Para mantenerlos a raya me dedicaba a cantar y a tocar canciones de Muddy Waters y Lightnin´Hopkins…

“GYPSY  WOMAN  TOLD  MY  MOTHER/BEFORE  I  WAS  BORN/YOU  GOT  A  BOY  CHILD  COMIN’/GONNA  BE  A  SON  OF  A  GUN...”

Mientras las cantaba aquellos seres no me molestaban, porque esos seres siempre estaban acechando, torturando mi mente. Poco después descubrí que aquél hombre que había servido de portal para estos seres había abandonado la ciudad y eso me hizo sentir un poco mejor, mi humor mejoraba, empezaba a dejar de sentir terror… un día me acerqué de nuevo a la casa de las gemelas y empecé a tocar la guitarra hasta que una de ellas comenzó a gritar ¡mamá! ¡dios mío, mamá, ven aquí!.

Su madre entró en la habitación y dijo “Dios mío Justin, levántate un segundo”, y así lo hice. Una de las gemelas sacó de debajo de un cojín del sofá donde estaba sentado un papel y me pidió que lo leyera, aquél papel decía “solicite la fecha de su nuevo portal: 13 de octubre. Solicite una hora en la que aparecerá su nuevo portal: 2:30 PM. En esta fecha y hora su nuevo portal se abrirá en este mismo lugar, que la luz blanca esté contigo”.

Allí mismo intentaron convencerme de viaja a Ashland, Oregon, donde vivía el anterior portal, en la habitación de un hotel. Básicamente me dijeron que podría ganar mucho dinero ya que había muchas personas que querían hacer preguntas a aquéllos espíritus. Me dijeron que formaban parte de un grupo religioso llamado “White Light”  que estaban trabajando en un libro que llevarían al mundo entero a una nueva verdad absoluta y a una paz duradera.

Ya que su antiguo portal se había trasladado a una nueva ciudad y el libro aún no estaba finalizado, me necesitaban a mí para ser el nuevo portal que abriese paso a esos terribles espíritus que me atormentaban constantemente, pudiendo así terminar su libro.

Eso fue too much!. Después de aquello las visiones comenzaron a ser insoportables elevándose a dimensiones maníacas, esas criaturas me atravesaban e incluso elevaban mi temperatura corporal hasta el colapso. Una noche, mientras intentaba dormir,  escuché una explosión, como un gran aplauso masivo y seco, me incorporé en la cama y había una luz cegadora que provenía de la puerta de mi dormitorio, casi como describen los creyentes en otras vidas que debe ser la puerta al cielo.

Una profunda voz me habló de forma contundente, como imagino que debe hablar Dios, me dijo ¡Elije una puerta!. A la izquierda había una puerta de madera sencilla, una puerta parecida a la de una cabaña de madera, a la derecha había una puerta brillante como la que verías en un videojuego, en la pantalla  final. Continuó diciendo “Elije sabiamente”.

Las luces brillantes salieron de mi dormitorio, en ese momento pensé en Indiana Jones y La Última  Cruzada y recordé que la elección más sabia cuando debe elegir el cáliz sagrado era la copa más sencilla, la copa de madera.

Conduje a Ashland, Oregón, con las gemelas y su madre, subimos un tramo de escaleras y encontramos a aquél hombre, al antiguo portal, estaba viviendo en la habitación de un motel, nos dijo que la mañana del 11 de septiembre los espíritus le habían despertado y que le habían advertido de que la falsa economía mundial iba a colapsar.

Entró en trance, esta vez dirigido por su esposa que le acompañaba y empezó a contar de nuevo… diez, nueve, ocho…cuando llegó a uno aquellas voces demoníacas pero perfectamente articuladas hablaron a través de él y de nuevo preguntaron “¿Tienes alguna pregunta para nosotros?” yo pregunté si debería convertirme en el nuevo portall.

“Si abres esa puerta, nunca más se cerrará”, dijeron. 

En aquel momento me dí cuenta de que jamás debía ser el nuevo portal, condujimos desde Ashland hasta Bainbridge Island, Washington y les dije a las gemelas y a su madre que no quería ser el nuevo portal.

Poco después recibí una carta que me invitaba a mudarme a San Francisco para formar parte de una nueva banda de punk, mi respuesta fue contundente, sí.

Respecto a mis problemas derivados de mi exhibicionismo tomó algunos giros extraños, la que era mi defensora pública se quedó embarazada y ello dilató mucho el proceso, hasta tal punto que prescribió, me culparon de conducta inmoral, pero fue un cargo menor. Cumplí unas cuantas horas de servicio a la comunidad y con ello la multa quedó cubierta.

Poco después mi vida fue de ciudad en ciudad: Oakland, Portaland, Madrid, Londres, L.A… de vez en cuando me levanto y miro y aún consigo ver a esas criaturas serpenteantes entre las sombras, casi acechando, entonces simplemente miro hacia otro lado.

* El primer idioma de Justin Maurer fue el lenguaje de signos  americano ya que su madre es sorda. Creció en la Costa Oeste de Estados Unidos y a muy temprana edad  joven viajó por el mundo con su banda de punk Clorox Girls. Sigue tocando bandas como Maniac, Suspect Parts y Jenny. Maurer ha escrito 3 chapbooks y ha sido publicado unas cuantas más. Trabaja como intérprete de lenguaje de signos, es vendedor de suministros dentales, músico, escritor y conductor de Lyft en Los Ángeles. Vea más de su música y escritura aquí: www.justin-maurer.com